
frente al silencio,
el amor
Salvador López, laico oblata


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A veces el silencio nos incomoda.
Cuando no hay ruido, parece que no pasa nada.

Pero hay silencios distintos.
Silencios que nacen cuando algo importante
ya se ha decidido por dentro.

El Jueves Santo habita ese silencio.
No es un silencio vacío.
Es el silencio de quien sabe lo que va a hacer.

Jesús sabe lo que viene.
La traición. La negación.
El abandono.

Y aun así ama.
Aquí el amor ya no es emoción.
Es decisión.



Juan no explica el amor.
Nos muestra una escena.

Jesús se levanta de la mesa.
Interrumpe la normalidad.

Se quita el manto.
El amor deja de proteger su lugar.

Se ciñe una toalla.
Todo el amor en una toalla.

El amor verdadero no habla mucho.
Se inclina.

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La toalla y el pan dicen lo mismo.
El amor se inclina y el amor se parte.

En la mesa el amor se hace alimento.
En el suelo el amor se hace servicio.

Cuando el pan se parte, deja de estar entero.
Se reparte.

El amor del Jueves Santo no se guarda.
Se comparte.

Ese amor no hace ruido.
Simplemente se ofrece.

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Pedro rompe el silencio.
“No me lavarás los pies jamás.”

Pedro no rechaza el gesto.
Rechaza ese modo de amar.

Nos pasa a nosotros también.
A veces es más fácil amar que dejarnos amar.

El amor no se mira desde fuera.
O se acoge… o se rechaza

El amor no argumenta.
No se explica. Permanece.

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Jesús vuelve a ponerse el manto
y se sienta a la mesa.

Todo parece igual.
Pero nada es igual.

“Os he dado ejemplo.”

Amar no es solo sentir.
Es permanecer.

Frente al silencio,
¿qué tipo de amor estamos
dispuestos a sostener?

para la refexión
Sobre el silencio:
-
Qué silencios hay hoy en mi vida: silencios fecundos, silencios pesados, silencios que evito.
-
Qué hago habitualmente ante el silencio: lo lleno, huyo de él, lo soporto, lo escucho.
Sobre el amor:
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Desde dónde amo habitualmente: desde la necesidad, desde el deber, desde la libertad, desde el miedo.
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Qué tipo de amor me resulta más difícil sostener: el que no es reconocido, el que no cambia nada, el que no agradecen.
Sobre el gesto de Jesús:
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Qué “mantos” me cuesta más soltar para amar de este modo.
-
En qué lugares concretos de mi vida se me pide hoy un amor que se incline y no se defienda.
En clave Oblata:
-
Qué experiencias de amor sostenido en silencio reconozco en mi historia personal o comunitaria. heroicidades y sin ruido.
-
Qué tipo de permanencia siento hoy que se me confía, sin heroicidades y sin ruido.
Desde el silencio, donde el amor se decide
Señor Jesús,
no te pedimos entender más,
sino amar mejor.
Que este día
no nos deje iguales,
sino más disponibles.
Que, frente al silencio,
sepamos permanecer
en el amor que se inclina.
Amén.





