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Oración de la mañana

Música instrumental

Muchos se espantaban de él al verlo tan desfigurado, sin aspecto de persona. Despreciado y rechazado por la gente, sometido a dolores, habituado al sufrimiento, ante el cual todos se tapan la cara, no hay en él belleza aparente. Sin embargo, sus heridas nos han curado. Is 53, 3-5.

 

Ambientación

es el día del silencio y la espera esperanzada. Un silencio necesario para meditar y contemplar lo que Jesús ha hecho por cada una de nosotras al entregar su vida en el viernes santo. Y una espera esperanzada, que no es pasiva, es activa, porque con ella nos unimos a María madre. Ella como primera discípula sigue los pasos de Jesús hasta la cruz, porque confío en la voluntad de Dios desde el momento en que la Palabra se encarnó. Así nos invita a esperar con paciencia al reencuentro con el resucitado.

 

Porque nuestra salvación está relacionada con la esperanza. En efecto, si esperamos algo que se ve, eso no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? Pero si esperamos lo que no vemos, hemos de aguardar con paciencia. Rom 8, 24

 

SILENCIO GUIADO (5 min) En posición cómoda, disponerme para hacer silencio y dejar que resuene la Palabra, lo que llevo dentro, lo vivido o quizás me pueda ayudar estas líneas y centrarme en algo que me afecta:

 

  • Pensar en las heridas del mundo sufriente, de las nuestras propias y de nuestras mujeres desde la esperanza de que…  

  • La cruz ya empieza a cobrar sentido cuando puedo sentirme curada por las heridas de Jesús… … 

  • Tener sed de encontrarme con el resucitado… 

  • Tengo la esperanza de que es un encuentro que viene para dar vida a mi vida…

La certeza que este silencio de Dios, es un silencio fecundo para los dos.

 

CANCIÓN

Silencio fecundo- Manuel Lorca

 

Para escuchar, para escucharte, para escucharme en mi interior.

Y aceptar tu voluntad, aceptar mi fragilidad.

Para mirar, para mirarte, para mirarme en lo profundo.

Y contemplar tu creación, contemplar tu belleza mi Dios.

 

En el silencio, en mi silencio, en tu silencio, silencio fecundo.

Para los dos.

 

Para abandonarme en ti, abandonarme en tu regazo, 

Y renovar mi corazón, renovar nuestro amor.

Para volver a la fuente, volver al presente.

Y disfrutar de tu luz, disfrutar de esta soledad.

 

En el silencio, en mi silencio, en tu silencio, silencio fecundo.

Para los dos.

 

Para encontrar tu paz, encontrar mi verdad.

Y permanecer en tu amor, permanecer en ti Jesús.

 

Para sufrir mirando tu cruz, sufrir cargando la mía.

Y amar, amarte Jesús, amarme como me amas tú.

 

En el silencio, en mi silencio, en tu silencio, silencio fecundo.

En el silencio, en mi silencio, en tu silencio, silencio fecundo.

Para los dos.

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